Coatzacoalcos: familias regresan al norte con productos típicos
Coatzacoalcos: familias regresan al norte con productos típicos

Con nostalgia y tradición

Cada semana, decenas de familias de Coatzacoalcos se preparan para emprender un viaje de cientos de kilómetros rumbo al norte del país. Desde primera hora de la mañana, cargan costales, cajas y refrigeradores con sus productos típicos, con la nostalgia de dejar atrás su tierra y la ilusión de compartir sabores de su región en estados como Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz y Tabasco.

Rutas y logística del traslado

El trayecto se realiza principalmente a bordo de trenes de carga conocidos popularmente como “La Bestia”. Los puestos de abordaje se ubican en los alrededores de la terminal de ferrocarril de Coatzacoalcos, donde las familias dividen turnos para subir entre lunes y miércoles. Cada grupo organiza los bultos en vagones de carga, procurando cuidar la mercancía para que llegue en buen estado a su destino.

Productos que conquistan paladares

Los artículos que viajan son elaborados de manera artesanal y reflejan la gastronomía local. Entre ellos destacan:
– Chuchulucos: dulce de chilacayota cristalizada.
– Empanadas de jaiba: crujientes y rellenas de mariscos.
– Pescado seco y salado: ideal para caldos y antojitos.
– Chiles en vinagre y jalapeños en conserva.
– Dulces regionales, como jaleas y cajeta de papaya.

Cada familia traslada hasta 12 costales de 15 kilos, además de paquetes pequeños que se ofrecen directamente al consumidor final.

Destinos y plazas de venta

Una vez que el tren arriba a ciudades como Monterrey, Reynosa, Ciudad Juárez o Ciudad Victoria, los comerciantes informales instalan sus puestos en puntos estratégicos: mercados públicos, paradas de autobús y tianguis. Ahí, los productos atraen tanto a connacionales que extrañan los sabores del sur como a locales interesados en probar opciones diferentes.

Apoyo económico y objetivos

La venta de estos artículos representa una fuente de ingresos vital para las familias de Coatzacoalcos. Con lo recaudado, buscan cubrir gastos de fin de año, apoyar a los hijos que estudian en otras entidades o incluso reinvertir en la producción de nuevas partidas.

Además del aspecto económico, este intercambio cultural acerca regiones distantes y fomenta el conocimiento de tradiciones culinarias. Quienes viajan regresan con anécdotas y la satisfacción de compartir un pedazo de su identidad.

Una tradición con futuro

A pesar de los retos que implica el traslado por ferrocarril y la competencia en los puntos de venta, los comerciantes confían en que este modelo de negocio se mantendrá vigente. Cada temporada navideña, más familias se suman a la iniciativa, consolidando un vínculo entre Coatzacoalcos y el norte del país a través de sus productos típicos.