Antecedentes de la posible presencia felina
Recientes reportes de la SecretarÃÂa de la Defensa Nacional (Sedena) apuntan a huellas de gran tamaño en terrenos ejidales de Coatzacoalcos, Veracruz, lo que llevó a pensar en la presencia de un jaguar (Panthera onca). Sin embargo, el biólogo Alejandro Trelles Castilleja, investigador de la Universidad Veracruzana (UV), sostiene que los indicios no son concluyentes y analiza la posibilidad de otros depredadores.
Calidad de la evidencia y primeros hallazgos
En los primeros dÃÂas de agosto de 2025, elementos de la Sedena documentaron pisadas de aproximadamente 51 centÃÂmetros de largo durante un recorrido en la zona conocida como Lomas del Rosario, cercana a la ribera del rÃÂo Coatzacoalcos. A partir de este tamaño, se especuló que se trataba de un jaguar.
No obstante, las huellas podrÃÂan corresponder también a otras especies o ser producto de maquinaria pesada, advirtió Trelles Castilleja. El biólogo aclaró que el tamaño y la profundidad de la marca en el suelo resultan ambiguos si no se toman en cuenta la composición del sustrato, la humedad y el peso aplicado.
Métodos alternativos de investigación
Para determinar la identidad exacta del depredador, el especialista propone:
- Instalar cámaras trampa con mejor resolución en puntos estratégicos.
- Utilizar estaciones de audio para activar llamadas de ejemplares silvestres.
- Realizar entrevistas y recorridos guiados con ejidatarios y pobladores.
Estas técnicas permitirÃÂan no solo confirmar la presencia de jaguares, sino también de felinos de menor tamaño como ocelotes (Leopardus pardalis), yaguarundÃÂes (Herpailurus yagouaroundi) o incluso pumas (Puma concolor).
Dificultades en la identificación de huellas
El investigador recordó que huellas de pecarÃÂes, tapires y ejemplares juveniles de especies grandes pueden confundirse con las de un jaguar. Adicionalmente, la acción de maquinaria agraria o forestal puede deformar las marcas y generar falsas pistas.
Sin muestras de pelo, excremento o imágenes nÃÂtidas, la certeza sobre la presencia del gran felino permanece en duda. Por ello, Trelles Castilleja enfatiza la importancia de combinar varias herramientas de monitoreo.
Colaboración con la comunidad y autoridades
La estrategia de trabajo contempla el apoyo de ejidatarios, brigadistas locales y dependencias como la Comisión Nacional de ÃÂreas Naturales Protegidas (Conanp). El objetivo es diseñar un protocolo de vigilancia que permita:
- Registrar la diversidad de mamÃÂferos en la zona ejidal.
- Evaluar la conectividad de corredores biológicos cercanos, como la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas.
- Minimizar conflictos entre fauna silvestre y actividades humanas.
Expectativas y próximos pasos
En las siguientes semanas, el equipo encabezado por el biólogo desplegará un mayor número de cámaras trampa y estaciones de audio. Además, se programarán salidas de campo periódicas para colectar datos y corroborar avistamientos.
Con base en los resultados, se determinará si efectivamente existe una población de jaguares o si los rastros corresponden a otra especie. Los resultados podrÃÂan ser cruciales para definir medidas de conservación y de prevención de conflictos en la región.