Asunción, Paraguay, 5 de noviembre de 2026.— El presidente Santiago Peña presentó su renuncia en medio de la crisis política y financiera provocada por el colapso de Ueno Bank, institución que atendía a cerca de tres millones de clientes y administraba cientos de millones de dólares en recursos públicos.
La dimisión se produjo cuando la Cámara de Diputados discutía un juicio político contra el mandatario por presuntos conflictos de interés y cuestionamientos relacionados con sus antiguos vínculos empresariales con el grupo propietario del banco. Peña había sido accionista del grupo controlador de Ueno hasta 2025 y ha negado haber cometido irregularidades.
La crisis comenzó después de que el Banco Central paraguayo interviniera la institución al detectar que su nivel de solvencia había caído por debajo de los mínimos exigidos. El cierre dejó temporalmente a millones de usuarios sin acceso a sus cuentas, generó protestas y derivó en investigaciones contra directivos de la entidad.
En un mensaje público, Peña afirmó que deja el cargo para preservar la estabilidad institucional y la paz social, y pidió garantizar la devolución de los ahorros de los clientes afectados. Tras su salida, la Constitución paraguaya establece que el vicepresidente Pedro Alliana deberá asumir la Presidencia para completar el periodo constitucional.
