XALAPA, VER.| SERGIO DÃÂAZ
La gobernadora RocÃÂo Nahle ha sostenido desde el inicio de su administración que para hablar bien de Veracruz primero hay que generar las condiciones que lo hagan más atractivo para vivir, invertir y visitar.
Esa visión se ha traducido en acciones para impulsar la cultura, el turismo, el campo, el desarrollo social, la generación de empleo, el saneamiento de las finanzas públicas y, de manera especial, la infraestructura.

El arranque de la construcción del Puente del Sotavento sintetiza esa apuesta.
Ya lo hizo en el sexenio reciente con una obra insignia; construyó una refinerÃÂa en tiempo récord y con reconocimiento mundial
Este puente representa el regreso de la infraestructura estratégica como motor de desarrollo.

Responde a una demanda histórica de movilidad, fortalece la competitividad de la zona conurbada y acompaña el crecimiento de una región que concentra inversión, actividad turÃÂstica y desarrollo urbano.
El mensaje de RocÃÂo Nahle fue claro: Veracruz no puede seguir creciendo con la infraestructura del pasado.

La obra tampoco es un proyecto aislado, ya que una vez concluido el puente, el Gobierno del Estado prevé una segunda etapa con un distribuidor vial hacia Miguel Alemán.
Con una inversión superior a mil 200 millones de pesos, financiada totalmente con recursos estatales, y una operación libre de peaje, el Puente del Sotavento no sólo es la solución para miles de usuarios; también confirma que Veracruz recupera la capacidad de ejecutar obras estratégicas con recursos propios.
Y pone de manifiesto la voluntad polÃÂtica de un Gobierno que trabaja con todos y todas.
Asàpues, RocÃÂo Nahle puede y quiere a Veracruz de moda.

