El hantavirus volvió a colocarse en el centro de atención tras los casos recientes vinculados al crucero MV Hondius y contagios detectados en Sudamérica. Aunque se trata de una enfermedad poco común, organismos internacionales y especialistas mantienen vigilancia debido a la gravedad que puede alcanzar en algunos pacientes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que no es un virus nuevo ni representa una amenaza similar al COVID-19. Sin embargo, advierten que ciertas variantes pueden provocar cuadros respiratorios severos con alta mortalidad.

El mayor riesgo está relacionado con el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, cuya tasa de letalidad ronda el 38%, según datos de los CDC. En algunos brotes de Sudamérica, especialmente asociados al virus Andes, la mortalidad ha llegado hasta 50%.

Los especialistas explican que el peligro aumenta porque los síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe común: fiebre, dolor muscular y cansancio. En pocos días, el paciente puede desarrollar complicaciones respiratorias graves.

El virus Andes, detectado en países como Argentina y Chile, también ha llamado la atención porque existen casos limitados de transmisión entre personas. No obstante, las autoridades sanitarias aclaran que el principal contagio sigue ocurriendo por contacto con roedores infectados o partículas contaminadas en espacios cerrados.

Actualmente no existe una vacuna ni tratamiento antiviral específico. La atención médica se basa en soporte hospitalario intensivo, oxígeno y ventilación mecánica en casos críticos. OMS y CDC reiteran que el riesgo internacional continúa siendo bajo y recomiendan evitar contacto con roedores y extremar precauciones al limpiar lugares contaminados.