No son Café Tacuba, Andrea Bocelli o Shakira, pero los personajes que forman parte de la serie 31 Minutos se consagraron como verdaderas estrellas, la reunir en el Zócalo de la Ciudad de México a más de 230 mil asistentes, que bailaron, cantaron y brincaron al ritmo de las canciones del espectáculo «Yo nunca vi televisión».

Esta presentación fue para celebrar el Día de las Infancias, o el Día el Niño y la Niña como antes se le conocía, por lo cual familias completas asistieron a este evento, pero también se veían por todos lados grupos de jóvenes adultos portando playeras, gorras y cualquier cosa alusiva a esta agrupación, porque fueron ellos los que crecieron viendo a Tulo Treviño y compañía dando las noticias más disparatadas en el noticiero 31 Minutos, el cual tuvo su primera temporada en 2003.

En punto de las 19 horas, justo cuando el Sol ya había caído y por lo tanto el clima se volvió más agradable, la cortinilla de entrada de 31 Minutos se proyectó en el escenario que dominaba el Zócalo, y se escuchó una voz que decía:

«Estamos listos Juanin», que era nada más y nada menos que Tulio hablándole a Juanín Juan Harry, el peluchoso y entregado productor del programa, que dio paso al tema principal del 31 Minutos.

Tulio explicó que esto se trataba de una transmisión especial, donde darían las mejores y peores noticias, entonces comenzó la aventura al ritmo de La desgracia ajena.

Después de un intento fallido de dar una noticia de última hora, los anfitriones dieron paso a canciones que pusieron a la gente a cantar, como Rin Raja, Tangananica Tangananá, Drácula, Calígula, Tarántula, por mencionar algunas.

Para este momento la Plaza de la Constitución se encontraba sin espacio para más personas, por lo cual comenzaron a distribuirse en las calles aledañas, lo que dificultó moverse por la zona con libertad, pero aún así los fans de esta agrupación chilena no dejaban de llegar.

Tulio Treviño y Patana dieron a conocer en torno a qué noticia giraría el noticiario de esta noche, el lanzamiento de la pizza más grande del mundo al espacio; niños de todas las edades prestaban atención a lo que ellos explicaban, con la emoción que sólo la infancia da.

Gritos de emoción se dejaban escuchar cuando identificaban el tema que seguía, sin importar que hablará de una pelota, o de los cariñosos intentos de una madre de tejer cosas para su hijo, todos disfrutaban y cantaban como si grandes estrellas de la música estuvieran arriba del escenario, pero estos artistas son más que eso, son personajes de tela y peluche que hicieron volar la imaginación de cada persona presente en este concierto.

Poco a poco fueron apareciendo los personajes que componen este programa, como Juan Carlos Bodoque, uno de los consentidos de la gente, y Mario Hugo, el reportero estrella de 31 Minutos; todos ellos recibieron el cariño de la gente que los veía como seres de verdad, a pesar de que los titiriteros se dejaban ver en escena.

Entre los diversos guiños que estos alocados personajes hicieron sobre México, uno de los más especiales fue el que hicieron al llamado ‘divo de Juárez’, Juan Gabriel, quien hizo acto de presencia a ritmo de Querida, cuando mezclaron algunas estrofas con la canción Diente blanco no te vayas, mientras un diente alado subía a lo alto de escenario.

Cómo suele pasar en eventos masivos, se presentaron incidentes con el público, que en su afán de llegar más adelante salieron lastimados, como una jovencita que tuvo que retirarse con la nariz sangrando, o un niño que terminó llorando cuando un adulto lo mojó con una bebida que traía en la mano, entre otras cosas que se ven en la multitud.